Cómo casarse y permanecer soltero

Imagen tomada de El Colombiano



La presencia de una comedia romántica en la cartelera de la ciudad sorprende porque, esta vez, se trata de una pieza romántica francesa. El hecho merece un par de anotaciones: a los reconocidos logros artísticos de la filmografía de ese país, deberá sumársele una industria cada vez más compacta, ya fortalecida en los aspectos de producción y promoción de sus filmes.


Así, en medio de los crecientes dividendos, y una tradición narrativa bastante respetable, las propuestas provenientes del cine francés varían en formas, géneros, contenidos, y -desde luego- resultados finales. En nuestra ciudad, el Festival de Cine Francés, que el año pasado entregaba su sexta versión, así como la constante exhibición de películas con el mismo origen, corroboran ese proceso.

De hecho, Cómo casarse y permanecer soltero, del director Eric Lartigau, había estado en nuestra ciudad durante la más reciente entrega de ese festival, por lo cual su presentación en la cartelera comercial de la ciudad se toma ahora como una pequeña muestra de un cine diferente. Porque, si bien esta película aborda el frecuentado tema del amor, y lo asume dentro de algunas convenciones narrativas reconocidas fácilmente por el espectador, contiene algunos elementos de la estética cinematográfica francesa que logra darle texturas distintivas a la película.

Inicialmente, el tópico narrativo de Cómo casarse y permanecer soltero figura como el más propio de las comedias: alguien desea evitar algo, para lo cual diseña un plan que -paradójicamente- lo conduce directo a aquello que pretendía evadir. En efecto, Luis (Alain Chabat) único hombre en su familia, ha vivido perpetuamente las impenitencias de ser el único hombre en medio de un matriarcado. Las mujeres, que deciden siempre por él, acaban de comunicar su más reciente dictamen: está obligado a casarse. Tan terrible le suena el designio, que pacta con una mujer -Emma, interpretada por Charlotte Gainsbourg- para que finja ser su esposa. Sin embargo, ejecutado el plan de dejarlo plantado en el altar, la madre de Luis por poco muere. En adelante, la situación no acabará de empeorar; y cuando lo haga, quizá sus sentimientos hacia Emma hayan cambiado...

Con ese planteamiento, y una convicción firme por inscribirse en la comedia, esta película sobresale por las afortunadas actuaciones de la pareja estelar, Alain Chabat y Charlotte Gainsbourg, presentes también en La ciencia de los sueños.

Ambos captan con suficiencia el tono de lo cómico, sin recaer en las forzadas situaciones-chiste ("gags") espontáneas primero en el cine mudo, pero luego tan ridiculizadas por la comedias tipo B. En ese aspecto, como en tantos otros, este filme es una pequeña lección de moderación: se puede hacer comedia sin caerse innecesariamente y sin recibir pastelazos en la cara; aun más: se puede hacer comedia romántica sin el cliché de las personas que buscan desesperadamente el amor pero no pueden encontrarlo.

Porque aquí se plantea lo contrario: el protagonista no quiere casarse, no se encuentra bien en la vida "a pesar de su soltería", sino precisamente gracias a ella. Ubicado en su cómoda vivienda, en un momento significativo de su carrera, no siente falta de otro ser humano, no está buscando complemento.

Lo contradictorio es cómo el intento de huirle a un compromiso, es justo lo que lo lleva a la duda de si evadirlo o apropiárselo.

Si la invención de las formas narrativas se relaciona con búsquedas y sentimientos humanos, la comedia es el género que permite ir y volver sobre esa idea según la cual continuamente las cosas nos salen mal; sensación, por cierto, bastante cercana a nuestras vidas. La comedia tiene la función de imaginar progresivamente lo peor, a través de situaciones un tanto inverosímiles; y se pregunta, sin ser ése su propósito, no solo por qué las cosas salen mal, sino por qué cuando salen bien ya no son lo que queríamos.

La tranquilidad del ritmo narrativo, la sutileza de los acentos visuales, la combinación acertada de comedia y buenas maneras (que la aleja bastante de ese tono empalagoso de muchas comedias norteamericanas), aporta el dejo afrancesado de Cómo casarse y permanecer soltero, y la afianza como una propuesta diferente en el panorama de la oferta actual en la ciudad.

(Finalizada la película, cuando ya los asistentes abandonábamos la sala, un señor expresó: "Refrescante". Comparto su opinión).




Publicado en El Colombiano, domingo 18 de junio de 2007.